
El día de ayer se publicó la noticia de que Alberto Begné y Jorge Carlos Díaz Cuervo, ambos del partido Alternativa Socialdemócrata reconocieron que en su juventud fumaron mota, vaya, no es algo ni para asustarse, ni darse golpes de pecho, ni para crucificarlos; mas bien estaría la cosa en ver quién sigue fumando mota o consume otro tipo de drogas dentro de las altas esferas políticas que dirigen a este país. La verdad, por mi que se metan lo que quieran, el problema radica en que los legisladores, que se encargan de formar el cuadro legal por el que se rige el país, están cometiendo un delito al consumir esos estupefacientes.
La declaración de Begné fue que su experiencia con la “cannabis” se debió a su gusto por el rock y lamentó que el consumo de ese tipo de enervantes sea objeto de discriminación y estigmatización. O sea que a todos los que nos gusta el rock nos gusta quemar pasto?, creo que esas declaraciones fueron desafortunadas y desubicadas, no sé que capital político hayan querido ganar, sobre todo, cuando de mas de un año a la fecha, se ha agudizado en los medios la lucha contra el narcotráfico, lo cual me lleva a pensar que al Sr. Begné le sigue gustando el rock (ya que es su excusa y así lo asocia) y sigue fumando mota. Que funde un nuevo partido o le cambie el nombre al que ya tiene y le ponga el que proponemos como título del post de hoy, seguro tendría muchos afiliados, que luche por la despenalización de la mota y así ya podrá fumar sin pedos y sin faltar a la posición que buscó entre los electores.